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lunes, 23 de junio de 2014

La depilación del vello púbico aumenta el riesgo de infección de trasmisión sexual

Los riesgos de la depilación púbica

Las nuevas generaciones tienen por costumbre o por moda eliminar el vello de la zona intima  y según los especialistas en dermatología y venereología afirman que esta actividad puede generar una condición donde prevalece el contagio de enfermedades de trasmisión sexual.


Desde un punto de vista de la salud, el depilarse el vello púbico, aunque de moda hace unos años, puede ser una mala idea, ya que los especialistas aseguran que la función del vello íntimo es la de protección, y eliminarlo podría aumentar el riesgo de infección de transmisión sexual, lo cual nos pone en alerta de los peligros de la depilación púbica, y cada día se convierte en una práctica cada vez más habitual. 

En esta colaboración haremos algunas recomendaciones para una depilación un poco mas segura.

Prevenir enfermedades venéreas

La moda de depilarse por completo está en auge, tanto que para hombres y mujeres se ha convertido en una práctica habitual. Sin embargo, voces expertas señalan que la depilación de las zonas íntimas puede tener repercusiones sobre la salud. Los dermatólogos insisten en que un pubis depilado es más vulnerable a los contagios de enfermedades de trasmisión sexual.


Cuando se retira el vello con cera o con cuchilla, en la piel de la zona, y aunque puede que no sea perceptible a simple vista, se producen pequeñas lesiones (heridas o irritaciones) que suponen una puerta abierta a los microorganismos que pueden desarrollar una infección: verrugas y papilomas, herpes, hongos e, incluso, tiña y sífilis. Cuando los dos miembros de una pareja van depilados, cualquier infección cutánea puede pasar de uno a otro, por el simple contacto de las dos superficies.


El Dr. Ramon Grimalt, dermatólogo, profesor de Dermatología en la Universitat Internacional de Barcelona y miembro científico, informa de que el preservativo solo protege de algunas de las enfermedades de trasmisión sexual, pero que si se combina su uso adecuado y el pelo de las zonas íntimas se deja sin rasurar, el riesgo de contagio es casi nulo. Según este especialista, lo mejor es que uno de los dos miembros de la pareja mantenga el pelo del pubis, aunque sea recortado.

Recomendaciones para una depilación segura

Los especialistas recomiendan unas pautas antes y después de depilarse, sin importar el método escogido para ello. Antes de depilarse es mejor realizarse una exfoliación, uno o dos días antes, con un guante de crin y un poco de gel con pH neutro. También aseguran que ducharse con agua caliente, al abrir el poro por efecto del calor, hará que la depilación sea menos dolorosa. Para después aconsejan una ducha de agua fría, que aportará un efecto calmante a la piel y aplicar algún producto hidratante.


Por otro lado, si se acude a un centro de belleza, hay que cerciorarse de que cumple las certificaciones especiales y pedir el documento, si se cree conveniente. Además, hay una serie de pautas recomendadas:

Asegurarse de que han cambiado la sábana donde hay que acostarse. Si se depilan las zonas íntimas, hay que exigir que la persona que procederá a depilar utilice guantes de un solo uso.

Para cada usuaria hay que cambiar la vara de aplicar la cera. Incluso habría que cambiarla en cada untada, si se realiza una depilación en la zona inguinal para evitar el esparcimiento de bacterias.


Después de la depilación hay que cuidar la piel de la zona, puesto que estará sensible, y evitar exponerla a los rayos solares y, por supuesto, a las camas de bronceado. Los especialistas insisten en que después de depilar la zona íntima es mejor no tener relaciones sexuales al menos durante dos días.

La información contenida en esta pagina es solamente para fines informativos y educativos.
Este material se escribe con el expreso propósito de compartir información educativa e información científica obtenida de los estudios y experiencias del autor y de profesionales de la medicina natural, científicos, nutricionistas y defensores informados de la salud.
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Esta información puede no ser compatible con la medicina convencional. Sin embargo, está bien documentada.

Para mayor información consulte a su especialista o médico de cabecera.

Muchas Gracias por su visita



ARTURO GONZÁLEZ VALENCIA
Licenciado en Medicina Natural
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miércoles, 18 de junio de 2014

Porque debemos consumir vitamina E


¿Por qué debemos tomar vitamina E?


No hay lugar a dudas de que esta vitamina es importante. Tomar vitamina E facilita el desarrollo de los glóbulos rojos, permite que el cuerpo aproveche la vitamina K y tiene muchas ventajas adicionales.

1.- Dilata los vasos sanguíneos y de esta manera evita que la sangre se coagule.  
2.- Mejora el sistema inmunitario. Así evita que el cuerpo sufra las consecuencias de virus y bacterias. 
3.- No es difícil tomarla. Para añadir a nuestra dieta suficiente vitamina E podrías consumir aceites vegetales de maíz tales como los aceites de germen de trigo, girasol, maíz y soja; nueces tales como las almendras y las avellanas; semillas de girasol; y hortalizas verdes como, por ejemplo, espinacas y brócoli. La dosis recomendada de esta vitamina es de aproximadamente 15 miligramos diarios para las personas sanas y eso contribuye a fortalecer el sistema inmunológico. En caso de algún padecimiento, como la enfermedad hepática llamada esteatohepatitis no alcohólica. El tomar entre 400-1200 IU diarias de vitamina E parece mejorar considerablemente los síntomas en los adultos y niños después de 4-24 meses de tratamiento.
4.- No tiene consecuencias negativas. 
Esta vitamina no puede hacerte daño, pues no existe ningún problema de salud asociado con su consumo. Sin embargo, es importante moderar el consumo de esta vitamina en suplementos, pues un consumo excesivo podría crear un riesgo de sangrado o hemorragia en el cerebro. 
5.- Este suplemento retrasa el desarrollo del Alzheimer. 
Cuando el paciente se encuentra en la etapa inicial del Alzheimer, una dosis elevada de vitamina E puede retrasar el progreso de la enfermedad. Según una investigación publicada en JAMA y estudiada en 613 veteranos estadounidenses que tenían Alzheimer, una dosis alta podría retrasar el avance de la enfermedad, demostrando así que esta vitamina es especialmente importante para evitar que los radicales libres empeoren el estado de las neuronas y causen el deterioro cognitivo.
6.- Te podría proteger frente al cáncer.
Tomar vitamina E podría impedir que los efectos negativos de los radicales libres, responsables de la aparición del cáncer, empeoren el estado de las células de nuestro cuerpo. 
7.- Cuida nuestros ojos. 
Los radicales libres pueden causar cataratas y degeneración macular, pero la vitamina E podría evitar el desarrollo de estas enfermedades. Las personas que no toman una dosis suficientemente alta podrían desarrollar este tipo de enfermedades.
8.- Tomar vitamina E disminuye las molestias asociadas con el dolor menstrual. 
Algunos estudios han sugerido que la vitamina disminuye estos síntomas, pero son estudios que todavía no están confirmados. 
9.- Reduce las molestias asociadas con el síndrome de las piernas inquietas. 
Estas molestias se notan en las extremidades, pues la persona necesitará mover las piernas y caminar para reducir los síntomas.

AHORA EN QUE ALIMENTOS ENCONTRAMOS LA VITAMINA E

La vitamina E se encuentra en ocho fórmulas químicas que tienen diferentes grados de actividad biológica. 
Una fórmula es la alfa-tocoferol y es la más activa en los seres humanos. 
La vitamina E cumple muchas funciones importantes en el cuerpo humano y en su forma natural, se encuentra en alimentos de origen vegetal, especialmente en aceites, frutos secos, semillas y en los vegetales de hoja verde. 
Los alimentos enriquecidos, como por ejemplo, los cereales enriquecidos que se consumen en el desayuno, contienen esta vitamina de forma sintética.

La vitamina E es un antioxidante soluble en grasa que ayuda a fortalecer el sistema inmunitario y proteger a las células del cuerpo, particularmente a las de los pulmones, el cerebro y los glóbulos rojos, de los daños causados por los radicales libres o de las partículas cargadas de oxígeno que provienen de agentes contaminantes, toxinas y otras fuentes.
Normalmente la vitamina E, junto con el potasio y el hierro, es un alimento deficiente en la dieta de los niños. 
Según los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición realizada entre el 2000 y el 2001 que fue publicada en el 2006 por el Journal of Nutrition, la mayoría de los estadounidenses consumen dietas que proporcionan unos niveles muy por debajo de la dosis diaria recomendada de vitamina E.

Consumo recomendado de vitamina E
Los niños de 4 a 8 años necesitan 7 mg o 10,4 unidades internacionales (UI) de vitamina E al día. 
Los niños de 9 a 13 años requieren un poco más, 11 mg o 11,4 UI al día. 
Los adolescentes varones y adultos y las mujeres de 14 años o más necesitan 15 mg o 22,4 UI de vitamina E al día, incluyendo entre éstas a las mujeres embarazadas. Sin embargo, durante la lactancia materna, las mujeres necesitan más vitamina E que cualquier segmento de la población, 19 mg o 28,4 Ul al día. 
El consumo de los alimentos ricos en vitamina E es importante para una salud óptima.

Consideraciones sobre la vitamina E

Como la mayoría de las vitaminas, la vitamina E se destruye o se degrada fácilmente por la exposición al calor, la luz y el aire. 
Por lo tanto, cocinar verduras de hoja verde ricas en vitamina E, puede lixiviar esta vitamina. Tu organismo es posible que absorba menos vitamina de lo que piensas. De acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud, ya que la vitamina E es soluble en grasa, consumirla con grasas o en su forma natural, como por ejemplo en los aceites, los frutos secos y las semillas, mejora la absorción de la misma.

Lista de alimentos ricos en vitamina E

La siguiente lista muestra los alimentos con mayor cantidad de vitamina E ordenados de mayor a menor por cantidad de este nutriente:

Aceite de girasol, alimento rico en vitamina E
Aceite de girasol: La proporción de vitamina E que aporta este alimento es de 62,15 mg. por cada 100 gramos.
Pipas de girasol peladas con sal: 100 gramos de este alimento, aportan a nuestro organismo 37,8 mg. de vitamina E.
Pipas de girasol sin sal: Este alimento tiene una cantidad de vitamina E de 37,77 mg. en cada 100 gramos.
Pipas de girasol peladas sin sal: La vitamina E que aportan 100 gramos de este alimento es 37,77 mg.
Aceite de maíz: El aporte de vitamina E de 100 gramos de este alimento es de 34,0 mg.
Almendra tostada sin cáscara: En cada 100 gramos de este alimento, se puede encontrar 26,26 mg. de vitamina E.
Almendra frita salada sin cáscara: Por cada 100 gramos consumidos de este alimento, nuestro organismo puede extraer hasta 26,23 mg.

Avellana sin cáscara, alimento rico en vitamina E

Avellana sin cáscara: Al consumir este alimento, 100 gramos proporcionan a nuestro organismo 26,19 mg. de vitamina E.
Avellana con cáscara: 100 gramos consumidos de este alimento, proporcionan a nuestro organismo 26,19 mg. de vitamina E.
Almendra sin cáscara: Este alimento proporciona a nuestro organismo 26,15 mg. de vitamina E por cada 100 gramos.
Almendras: La proporción de vitamina E que aporta este alimento es de 26,15 mg por cada 100 gramos.
Germen de trigo: 100 gramos de este alimento, aportan a nuestro organismo 24,44 mg de vitamina E.
Aceite de hígado de bacalao: Este alimento tiene una cantidad de vitamina E de 20,0 mg en cada 100 gramos.
Orégano seco: La vitamina E que aportan 100 gramos de este alimento es 18,86 mg.

Aceite de soja, alimento rico en vitamina E

Aceite de soja: El aporte de vitamina E de 100 gramos de este alimento es de 16,75 mg.
Espinacas en conserva: En cada 100 gramos de este alimento, se puede encontrar 16,7 mg. de vitamina E.
Dorada: Por cada 100 gramos consumidos de este alimento, nuestro organismo puede extraer hasta 15,8 mg.
Aceite de cacahuete: Al consumir este alimento, 100 gramos proporcionan a nuestro organismo 15,69 mg de vitamina E.
Mayonesa comercial: 100 gramos consumidos de este alimento, proporcionan a nuestro organismo 15,5 mg de vitamina E.
Mayonesa ligera: Este alimento proporciona a nuestro organismo 14,0 mg. de vitamina E por cada 100 gramos.
Recuerda que la cantidad de este y otros nutrientes puede no ser del todo exacta y puede variar según la preparación de los alimentos.

La información contenida en esta pagina es solamente para fines informativos y educativos.
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ARTURO GONZÁLEZ VALENCIA
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miércoles, 21 de mayo de 2014

Que comer y que evitar para reducir dolencias en articulaciones

Alimentos para las articulaciones

Existen alimentos y nutrientes con acción anti-inflamatoria y antioxidante que ayudan a prevenir algunas dolencias articulares y a mejorar sus síntomas


Los trastornos articulares de distinta índole son un mal que aqueja a gran parte de la población. La artrosis, uno de los más comunes y limitantes, se estima que ocupa el 10% de las visitas al médico de atención primaria. 
La osteoartritis, la forma más común de artrosis, afecta cada día a más jóvenes como consecuencia de lesiones deportivas graves o de la obesidad. 
El común denominador de muchas de las dolencias osteo-articulares responde a procesos degenerativos, inflamatorios (como la artritis reumatoide) y crónicos que se producen al verse afectados el cartílago, los tendones o el hueso subcondral. 
La nutrición es clave en la prevención de algunos de estos trastornos y en la mejora de sus síntomas si se priorizan los alimentos y los nutrientes con acción antiinflamatoria y antioxidante. 

La siguiente colaboración ofrece consejos sobre qué comer y qué evitar o reducir cuando sufrimos de las articulaciones, y explica cuáles son los nutrientes indispensables para los huesos.

Alimentos amigos de los huesos

Dentro de la amplia gama de alimentos, hay algunos cuya presencia habitual en la dieta garantiza una saludable nutrición ósea y muscular. 

De ellos se destaca su contenido en magnesio, elemento que aparece reflejado en las “Tablas de composición de alimentos”, a diferencia de silicio y azufre. 

Son los que siguen:

Frutos secos y semillas: pipas, sésamo, piñones y almendras son, en este orden, los que más magnesio concentran (entre 250 y 390 mg/100 g).

Legumbres: la soja (278 mg/100 g) duplica el contenido en magnesio de alubias y garbanzos, y triplica el de las lentejas.

Cereales integrales: el trigo en sus distintas presentaciones (trigo hinchado, salvado y germen), arroz integral, avena en copos y mijo son una fuente indiscutible de magnesio (entre 250 y 380 mg/100g). 
También la quinua que, si bien no es un cereal desde el punto de vista botánico, se asemeja a ellos en su composición nutricional).
Verduras de hoja verde: la acelga, la espinaca y el brécol concentran más cantidad de magnesio (entre 30 y 80 mg/100 g) que el resto (menos de 30 mg/100 g).

Frutas desecadas: en las ciruelas pasas se han aislado altas cantidades de polifenoles que ayudan a restaurar la masa ósea, la estructura del hueso y aumentan los índices de formación de tejido óseo, tanto en condiciones normales como de inflamación. 
Por su perfil nutricional, interesa alternar éstas con higos y dátiles.

Proteína animal: con preferencia por pescados, aves y carnes magras, en su justa medida, por su riqueza en azufre.

Hortalizas y verduras aromáticas: cebolla, ajos, puerros y verduras de la familia de las coles contienen aceites esenciales sulfurados muy volátiles.

Alimentos a moderar ante dolencias articulares
Hay alimentos que favorecen la inflamación, lo que empeora el molesto dolor articular
Hay alimentos que tienen componentes que favorecen la inflamación, lo que empeora el molesto dolor en personas aquejadas de trastornos articulares. 
Entre los principales se incluyen las verduras de la familia de las solanáceas, como el tomate, la berenjena, la patata y el pimiento. También pertenece a esta familia botánica la planta del tabaco, de ahí que fumar que es evidente que es nocivo para la salud, los sea de forma particular para quienes sufren dolencias articulares. 
Esto motiva que no sea aconsejable el consumo frecuente y en abundancia de dichos alimentos en personas con artritis.

Comprobar el grado de sensibilidad hacia estas hortalizas es sencillo. Basta con evitar su consumo durante varios meses, una temporada. 
Como contrapartida, conviene aumentar la ingesta de vegetales, que incluye legumbres, cereales integrales, frutas (no ácidas) y hortalizas (excepto las solanáceas) que proporcionan sales orgánicas de potasio, de magnesio y bicarbonatos, todos ellos con efecto amortiguador y protector.
Los nutrientes indispensables para las articulaciones

De entre todos los nutrientes que existen, hay algunos que sirven de manera específica a la nutrición ósea, la metabolización, la regeneración de los huesos y su mantenimiento saludable, así como al eje osteo-articular. 

Ellos son las proteínas, ciertas vitaminas (D y C) y minerales como el azufre, el magnesio o el silicio, además del calcio y el fósforo. Los minerales, de hecho, tienen un papel muy relevante, cada uno con una función específica en el metabolismo óseo y articular, lo cual refleja su importancia.
El magnesio es un elemento fundamental de la estructura ósea y de las membranas celulares., por eso es que más de la mitad del magnesio del organismo se almacena en el hueso. 
El valor sérico de magnesio se asocia de forma directa con la proliferación de las células osteoblásticas, o sea que son las que sirven a la regeneración ósea. 
Por lo cual debe estar en equilibrio con el calcio, dado que su carencia conduce a hipocalcemia e inhibe la síntesis de vitamina D activa, necesaria para la correcta mineralización de huesos y dientes.
El azufre en el organismo, en mayor medida, está en forma de condroitín sulfato y de sulfato de glucosamina, sustancias que forman parte del colágeno. 
El colágeno es materia prima de tendones, cartílagos y ligamentos, elementos que participan en el funcionamiento de las articulaciones.
El silicio, a nivel articular, participa en la síntesis de elastina y de colágeno que permiten la elasticidad de la membrana sinovial y contribuyen a reducir los procesos inflamatorios. Este oligoelemento está implicado en el metabolismo óseo al optimizar la fijación del calcio y del magnesio en los huesos y estimular la formación y mineralización ósea. 
La ingesta dietética de silicio se asocia de manera positiva con la densidad mineral de los huesos en hombres y mujeres pre menopáusicas, tal y como se ha comprobado en la cohorte del ensayo Framingham Offspring (estudio epidemiológico en más de 5000 jóvenes). 

Estos resultados contrastan con la opinión de la EFSA que concluye que el silicio no muestra efecto sobre la densidad mineral ósea. En este caso, el Grupo de Investigación de la EFSA ha basado su conclusión en un ensayo en mujeres posmenopáusicas, y no pre menopáusicas como sí se ha demostrado en estudios epidemiológicos de envergadura como el citado. 
En la naturaleza, el silicio está presente como óxido de silicio sobre todo en los alimentos de origen vegetal (en particular, los cereales integrales, ciertas aguas minerales y la cerveza).

Equilibrio calcio/fósforo. Ambos minerales son contrarios en sus funciones orgánicas, pero se complementan en la formación, desarrollo y mantenimiento de huesos y dientes. 
Para ello deben estar en cantidades proporcionadas en el organismo, ya que la abundancia o la carencia de uno afecta a la capacidad de absorber el otro.

Articulaciones: complementos dietéticos seguros

El aumento de la prevalencia de las dolencias articulares, su cronicidad y la falta de terapias eficaces explica el creciente interés en el uso de suplementos dietéticos como agentes terapéuticos. La glucosamina y el sulfato de condroitina son dos de los complementos nutricionales más conocidos por el colectivo de personas con algún tipo de afectación osteo articular que curse con degeneración o dolor como la osteoartritis y la artritis reumatoide. 
Sendas sustancias son esenciales para mantener lubricadas las articulaciones y colaboran en la regeneración y reparación del cartílago dañado.

Un documento actualizado sobre la eficacia de estos compuestos en el tratamiento de la artrosis firmado por especialistas del Hospital Universitario de La Princesa y de la Universidad Autónoma de Madrid, avala su seguridad y eficacia de uso. La revisión refiere resultados de ensayos clínicos y meta análisis que coinciden en concluir que el condroitín sulfato es más eficaz que el placebo en reducir el dolor espontáneo, aumentar la capacidad funcional y disminuir la ingesta de medicación. 
Otros ensayos también demuestran que tras un tratamiento continuo durante meses o años, el condroitín sulfato reduce de manera significativa la pérdida de la anchura del espacio articular propia de la artrosis, disminuye la pérdida de cartílago y el deterioro del hueso subcondral.

En otros estudios se comprobó que, tras varios años de seguimiento con sulfato de glucosamina, se retrasó la progresión de la artrosis y se redujo un 57% la necesidad de artroplastia de rodilla. 

El uso médico de estos compuestos está avalado por sociedades científicas nacionales, como la Sociedad Española de Reumatología (SER) e internacionales, como la European League Againts Rheumatism (EULAR y la Osteoarthritis Research Society Internacional (OARSI).

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martes, 6 de mayo de 2014

Síntomas y sus Terapias Naturales

LISTA DE SÍNTOMAS Y SUS TERAPIAS NATURALES PARA RECUPERAR LA NORMALIDAD FUNCIONAL

Precaución:
Es importante señalar que algunas plantas, semillas o vegetales ya sea por ingesta o por contacto pueden resultar tóxicos, por lo que se recomienda que antes de iniciar cualquier terapia, consulte con su terapeuta en salud natural o su naturopata de cabecera.

Almendras amargas, Begonia, Buche de pavo, Cala, Chiquita, Caña del mudo, Crisantemo, Crotón, Difembachia, Duraznillo negro, Filodendro, Lengua de suegra, Laurel, Cerezo, Laurel negro, Meloncitos del campo, Oreja de elefante, Ortiga, Potus, Ricino, Revienta caballos, Ruda, Semillas del paraíso, Saúco.


PARA EL SÍNTOMA DE LA ACIDEZ: Angélica, Eneldo, Espina colorada, Incayuyo, Tomillo, Centaura, Amargón, Genciana, Manzanilla, Aloe vera, Regaliz.

PARA EL ACNÉ: Acedera, Coronillo, Cardanomo.
AFTAS O PEQUEÑAS AMPOLLAS EN LA BOCA Y PALADAR: 
Araroba, Corre corre, Martinia, Nogal, Salvia, Sangre de dragón, Totora, Caña de azúcar.


PARA LA AMENORREA (ausencia de mestruación): Angélica, Artemisa, Bolsa del pastor, Calaguala, Contrayerba, Culandrillo, Gualeguay, Palo amarillo, Sanguinaria.

ANEMIA: Ajenjo, Artemisa, Genciana, Lúpulo, Mejorana, Milenrama, Nogal, Fumaria, Lengua de vaca, Ruibarbo, Romero.

PARA LA INFLAMACIÓN DE LAS ANGINAS: Abro, Oreja de gato, Bolsa del pastor, Escrofularia acuática, Espino blanco, Eucalipto, Fenogreco, Gatuña rastrera.

APOPLEJÍA: Cubeba, Espliego, Rama negra, Siete sangrías, Tabaco.

PARA LA ARENILLA EN LOS RIÑONES: Aro, Cola de caballo, Combreto, Enebro, Escaramujo, Espina colorada, Filipéndula, Guabiyú, Milhombres, Pichi, Uva ursi.

ARRUGAS: Coco, Limón, Aloe vera.

ARTERIOESCLEROSIS: Ajo, Caballera, Celidonia, Escaramujo, Espinillo, Fucus, Fumaria, Guacimillo, Guayaco, Guindo común, Hamamelis.

ARTRITIS: Apio cimarrón, Arenaria rubra, Cardosanto, Enebro, Espina colorada, Fresno, Fumaria, Gramilla, Grosellas, Jarilla.

ARTROSIS: Milhombres, Calaguala, Uva ursi, Arnica, Bardana, Ortiga, Palo azul, Cepa caballo, Cochayuyo.

ASMA: Ambay, Anacahuita, Asafétida, Belladona, Enebro, Estramonio, Eucalipto, Incayuyo, Pulmonaria, Valeriana.

PARA EL BOCIO: Cochayuyo, Cola de caballo, Duboisina, Guayabo, Lipocodio, Mangle gris, Fucus.

BORRACHERA: Ácaro, Café, Cepa caballo, Serpol, Tomillo, Vinal, Yemas de pino.

BRONCONEUMONÍA: Almendra, Lino salvaje, Mostaza negra, Yerba mate.

BRONQUITIS: Aguaribay, Betónica, Culandrillo, Eucaliptus, Flores de malva, Llantén, Mirra, Mostaza negra, Salvia, Uña de caballo.

PARA LOS CALAMBRES: Aristoloquia puntada, Cáñamo, Congorosa, Eufrasia, Manzanilla, Muña muña, Ruda, Tilo, Valeriana, Yerba mora.
CÁLCULOS BILIARES: Agracejo, Ajenjo, Arenaria, Azafrán, Betónica, Carqueja, Cimarrón, Cola de caballo, Filipéndula, Quasia amarga.

CALVICIE: Calafate, Eucaliptus, Henna, Jaborandí, Mastuerzo, Ortiga, Quina, Tabaco, Tola tola, Topasaire.

CALLOSIDAD: Azucena, Caléndula, Celedonia mayor, Hiedra, Siempreviva, Yerba de la golondrina, Aloe vera.

CANICIE: Calafate, Fumaria, Henna, Manzanilla romana, Nogal.

CASPA: Cauba, Fumaria morada, Ortiga, Tabaco, Tilausia, Aloe vera, Encorvada, Tola tola, Topasaire, Toronjil, Pipí.

CATARRO: Aguaribay, Ambay, Doradilla, Eucalipto, Hiedra terrestre, Hisopo, Salvia, Violeta.

CEFALEA: Ajenjo, Aloe, Consuelda, Gualeguay, Heliotropo, Mejorana, Menta, Salvia, Valeriana, Verbena.

CIÁTICA: Dulcamara, Cola de zorro, Jengibre, Menta, Milhombres, Palosanto, Tembetary.

CISTITIS: Arenaria rubra, Bardana, Bolsa del pastor, Cepacaballo, Tayuya, Tembladerillo, Yerba meona.

COLESTEROL: Fucus, Hamamelis, Muérdago, Sanguinaria.

CÓLICOS: Adormidera, Angélica, Malva, Muña muña, Marcela, Paico, Té de burro.

COLITIS: Capa blanca, Emajagua, Magnolia de hojas de lengua, Martinia, Simaruba.

CONJUNTIVITIS: Calafate, Celidonia, Colirio, Eufrasia, Ruda, Yerba carnicera, Vinal, Aloe vera.

CONVULSIONES: Asafétida, Betónica, Goma tragacanto, Menta de caballo, Valeriana.

DEPRESIÓN: Artemisa, Caléndula, Cedrón, Eneldo, Genciana, Melisa, Salvia.

DESMAYOS: Azahar, Café, Cedrón, Menta, Toronjil, Yerba lucera.

DIABETES: Alcaucil, Morena negra, Ortiga, Pezuña de vaca, Sarandí, Uva ursi, Zarzaparrilla, Aloe vera.

DIARREA: Arroz, Betónica, Consuelda, Granado, Llantén, Menta, Ñapindá, Tormentilla.

DISFONÍA: Adormidera, Anacahuita, Encina, Jaramago, Malva, Yerba de la piedra.

DISLOCACIÓN: Arnica, Fenogreco, Trébol.

DISMENORREA: Abrotano, Agracejo, Algodón, Caballera, Caña cimarrona, Cardo corredor.

DISPEPSIA: Amargón, Anís, Coriandro, Manzanilla, Incayuyo.

DIURÉTICAS: Alcaucil, Apio cimarrón, Arenaria rubra, Barba de choclo, Doradilla, Lapacho, Uva ursi, Yerba meona.

ECZEMAS: Bardana, Cardosanto, Fumaria, Lipocodio, Ñapindá, Quina quina, Virreina.

EMPACHO: Incayuyo, Nencia, Paico, Tramontana, Yerba del soldado, Yerba del pollo.

ESPASMOS: Asafétida, Belladona, Cidra, Congorosa, Melisa.

ESTREÑIMIENTO: Agar agar, Aloe vera, Boldo, Cáscara sagrada, Cirugía, Lino, Ruibarbo, Zaragatona.

ENVENENAMIENTO: Café, Pringa moza, Té, Yerba de la primavera.

FARINGITIS: Fenogreco, Malvavisco, Llantén.

FATIGA: Campanilla, Coca, Efedra, Enebro, Vira vira.

FLATULENCIA: Anís, Cilantro, Imperatoria, Mejorana, Ventosilla.

FLEMA: Ambay, Anacahuita, Culandrillo, Jaborandí, Pulmonaria, Regaliz.

FLEMÓN: Arándano, Bastardilla, Escabiosa, Martinia.

FIEBRE: Altamisa, Belladona, Betónica, Cardo santo, Consuelda, Felandrio, Quina, Aloe vera.

FÍSTULA: Corteza de ceibo, Hiedra terrestre, Nogal, Tormentilla.

FORÚNCULOS: Cardosanto, Fenogreco, Levadura de cerveza, Palán palán.

FLUJO: Aguapé, Belonia, Calaguala, Doradita, Lengua de vaca, Rosal, Yerba meona.

GARGANTA (inflamación): Bolsa del pastor, Consuelda, Eucalipto, Gatuña rastrera, Malva, Marrubio.

GENGIVITIS: Agrimonia, Abrojo, Adormidera, Mirra, Ratania, Salvia.

GOTA: Arnica, Badiana, Cardo corredor, Lipocodio, Nogal, Parietaria, Polpodio.

GRIPE: Ambay, Cáscara de chañar, Eucalipto, Filipéndula, Niñarupa, Yuyo del sudor.

HALITOSIS: Cilantro, Malva, Llantén, Manzanilla, Encina, Anís, Enebro, Acoro.

HEMORRAGIA: Rosa, Muérdago, Milenrama, Bolsa del pastor, Hamamelis, Mandiyú, Cáñamo de Indias.

HEMORROIDES: Aloe vera, Malva, Ceibo, Hamamelis, Palán palán, Siempreviva, Milenrama.

HEPATITIS: Carqueja, Barba de choclo, Boldo, Celidonia, Cepacaballo, Doradilla, Tembladerilla.

HERIDAS: Aloe vera, Hiedra terrestre, Fenogreco, Yerba mate, Artemisa, Marrubio, Milenrama.

HERPES: Bardana, Milhombres, Calaguala, Caroba, Centaurea mayor, Cola de caballo, Charrúa.

HIDROPESIA: Amargón, Ajenjo cimarrón, Sombra de toro, Betónica, Cardo corredor, Parietaria.

HIPERTENSIÓN: Muérdago, Olivo, Siete sangrías, Lapacho, Ortiga, Sanguinaria, Alcanfor.

HIPO: anís, Menta, Piperita, Valeriana, Eneldo.

HISTERISMO: Asafétida, Carqueja amarga, Cedrón, Valeriana, Violeta, Doradilla de la tierra.

ICTERICIA: Verbena, Carqueja, Espina colorada, Naranjo, Celidonia, Amargón, Ciento en rama.

INAPETENCIA: Peperina, Genciana, Yerba lucera, Paico, Eneldo, Canela, Quina.

INDIGESTIÓN: Incayuyo, Muña muña, Quenopodio, Manzanilla, Paico, Nencia.
Agrimonia, Fenogreco, Malva blanca, Congrosa.

INSOMNIO: Tilo, Valeriana, Menta, Manzanilla, Azahar, Cedrón, Melisa, Salvia.

LITIASIS: Doradilla, Mastuerzo, Yerba meona, Uva ursi, Celidonia, Carqueja, Parietaria, Pichi.

LUMBAGO: Gatuña, Salvia, Palosanto, Tramontana, Retama, Solidago, Olivo, Carqueja.

LLAGAS: Aloe vera, Adormidera, Llantén, Caroba, Bardana, Lapacho, Verónica, Cola de caballo.

MANCHAS DE LA PIEL: Coco, Azucena, Aloe vera, Porotos, Escrofularia acuática, Fumaria oficinal, Dulcamara.

MAREOS: Aloe vera, Vira vira, Tomillo, Mata pavo, Melisa, Genciana, Romero, Salvia.

MICOSIS: Levadura de cerveza, Aloe vera, Ajenjo.

MORDEDURAS: Cedrón, Anagalide, Ceibo, Tusia.

NAUSEAS: Manzanilla, Angélica, Menta, Espliego, Cedrón, Melisa, Toronjil.

NEFRITIS: Bardana, Enebro, Llantén, Pichi palo, Verónica, Romerillo.

NEURALGIA: Alcanfor, Artemisa, Belladona, Consuelda, Laurel, Quenopodio, Saúco.

NEURITIS: Arnica, Verbena, Ajenjo, Valeriana, Mostaza, Artemisa, Consuelda, Laurel común.

OBESIDAD: Fucus, Marrubio, Parietaria, Endrino, Clavo de especie, Cochayuyo, Siete sangrías.

ODONTALGIA: Clavo de especie, Arnica, Coca, Velesa, Corre corre.

ORZUELOS: Malva silvestre, Muérdago, Lino, Acederilla, Capuchina, Eufrasia.

OTALGIA: Espinillo, Malva, Azucena, Bolsa de pastor, Betónica, Acedera, Menta colorada.

OTITIS: Aloe vera, Llantén, Poleo, Menta, Mostaza negra, Hisopo.

PALPITACIONES: Ambay, Retama, Toronjil, Cedrón, Azahar, Hipericón.

PAPERA: Corona de rey, Toronjil, Marrubio, Aguinaldo amarillo, Martinia.

PARÁSITOS: Zapallo común, Helecho macho, Nogal, Ajenjo, Paico, Ruda, Verbena, Hinojo.

PASPADURAS: Almendra, Membrillo, Arroz, Azucena, Dulcamara, Celidonia mayor.

PICADURA DE INSECTOS: Aloe vera, Tabaco, Verbena, Hinojo, Contrayerba.

PIOJOS: Yerba piojera, Hinojo, Anís, Chirimoya.

PIORREA: Lapacho colorado, Benjuí, Mirra, Ratania, Acónito, Consuelda, Cedro macho.

PLEURESIA: Caisemón, Cardo santo, Lágrimas de Job, Betónica, Jengibre.

PROSTATITIS: Filipéndula, Brusca, Uva ursi, Arenaria rubra, Pichi, Barba de choclo.

PSORIASIS: Ñapindá, Quina quina, Fumaria, Manzanilla, Acanto, Capuchina, Escrofularia.

PULMONÍA: Mostaza negra, Yerba mate, Abutilón, Pulmonaria, Palo rosa, Verónica.

QUEMADURAS: Acanto, Aloe vera, Lirio, Palán palán, Llantén, Espinillo, Caléndula, Hipericón.

RAQUITISMO: Licopodio, Cochayuyo, Salvia, Retamilla, Berro, Rascamonia.

RESFRÍO: Eucalipto, Ambay, Pulsatilla, Gordolobo, Jaborandí, Anacahuita, Palo rosa.

REUMATISMO: Bardana, Milhombres, Calaguala, Lapacho colorado, Genciana, Dulcamara.

RONQUERA: Regaliz, Pulmonaria, Malva, Polipodio, Escrutelaria.

SABAÑONES: Quebracho, Mastuerzo, Nogal, Betónica, Lapacho colorado, Charrúa.

SARAMPIÓN: Gordolobo, Contrayerba, Saúco, Lino, Ambay, Vara de pastor.

SARNA: Romero, Tabaco, Fumaria, Quina quina, Ruda, Verbena.

SUPURACIÓN: Espinillo, Hiedra terrestre, Eufrasia, Yerba de la perdiz, Yemas de pino.

TABAQUISMO: Ambay, Acoro, Polipodia, Pie de gato.

TOS: Anacahuita, Eucaliptus, Ambay, Marrubio, Belladona, Anís, Tusilago.

TUBERCULOSIS: Artanita, Angélica, Betónica, Cáñamo, Centaurea mayor, Pulmonaria, Mastuerzo.

ÚLCERA: Aloe vera, Ajenjo, Brusca, Cardosanto, Cilantro, Fenogreco, Heliotropo, Regaliz.

URTICARIA: Bardana, Sanalotodo, Yerba larca, Efedra.

VAGINITIS: Calaguala, Marcela, Cubeba, Ceibo, Malva, Cadillo, Naranjo agrio.

VÁRICES: Hamamelis, Castaño de Indias, Apio cimarrón, Llantén, Tusilago, Marrubio negro, Yesgo.

VERRUGAS: Aloe vera, Higuera. 

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ARTURO GONZÁLEZ VALENCIA
Licenciado en Medicina Natural
Titulo C 1953 12
Licenciado en Administración de Empresas
Cédula Profesional Nº 958846
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Título 609596